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    Linfedema

    Si parte del sistema linfático está dañado o bloqueado, las proteínas continuarán entrando dentro de los tejidos a través de los capilares sanguíneos como lo hacen normalmente y  empiezan a acumularse allí ya que el sistema linfático de esa área, estando dañado, no puede drenarlos (llevárselos). Esta acumulación de proteína en los tejidos (que causa además un exceso de fluido) hace que los tejidos se hinchen. La hinchazón disminuye la oxigenación de los tejidos, interfiere en su funcionamiento normal y provoca que se regeneren más lentamente de lo normal.

    Hasta cierto punto, las proteínas también son eliminadas por algunas células dentro de los tejidos (por ejemplo los macrófagos). Estos ayudan al sistema linfático y pueden parcialmente sustituirlo si el sistema linfático está bloqueado. Sin embargo, en el caso de linfedemas, el exceso crónico de proteínas causa que estas células también dejen de funcionar.

    Este exceso de proteína actúa también como un estímulo para inflamaciones crónicas. Uno de los resultados de esto es la formación excesiva de tejido fibrótico (duro). La inflamación crónica causará la formación y dilatación de más capilares sanguíneos. Esto hace que la extremidad (o zona afectada) se sienta caliente.

    Este calor, combinado con las proteínas estancadas, provee un medio perfecto para el desarrollo de bacterias (Inflamación Aguda Secundaria -Secondary Acute Inflammation, S.A.I.- o  dermato-lymphangio-adentitis, D.L.A.). El paciente puede sentirse muy enfermo, con infecciones constantes y necesitar hospitalización. Las infecciones por hongos también son muy frecuentes, y a menudo difíciles de tratar. Estas infecciones de por sí, agregan una carga adicional al sistema linfático, empeorando aún más el linfedema. Cualquier infección u otra inflamación (por ejemplo después de una intervención quirúrgica, quemadura de sol, etc) empeorará el linfedema.

    Si la hinchazón es rápida (por ejemplo después de una operación), puede causar gran dolor. Esto es porque los tejidos están siendo desgarrados. Las áreas adyacentes, que están recibiendo el exceso de fluido desviado de la región bloqueada, a menudo duelen también (por ejemplo el hombro contiguo a un brazo con linfedema). Si la hinchazón es lenta (por ejemplo en linfedemas primarios), puede no haber dolor, excepto durante episodios infecciosos.

    Usualmente se considera que el linfedema ocurre solamente en brazos o piernas, pero cualquier órgano o región del cuerpo puede padecerlo: los genitales, los pulmones, el intestino, el hígado a consecuencia de una hepatitis crónica, etc.

    El Linfedema tiene además otros numerosos efectos: disminuye la movilidad, causa vergüenza, puede llevar a depresiones y causar un empeoramiento general de la vida y salud del paciente. Si el Linfedema es severo, especialmente si más de una extremidad es afectada, el paciente es extremadamente pesado.

    Esto puede confundirse con obesidad, pero las dietas son inútiles si solo es linfedema; sin embargo, si hay obesidad, el ponerse a dieta es recomendable. Aún si solamente una extremidad está afectada, el peso adicional puede causar torpeza y esto hace que la extremidad afectada esté más expuesta a lesiones y consecuentes infecciones bacteriales.

    El drenaje Linfático de las piernas es más difícil que el de los brazos, el caminar es más difícil y el exceso de peso desalienta el hacerlo. Así es que el linfedema en las piernas es a menudo peor que en los brazos.

    Cuando inicialmente aparece el linfedema si se presiona la piel con el pulgar quedará marcado un hoyo o depresión. Gradualmente el linfedema aumenta y se endurece, ya no se marca la piel al ser presionada. Si la enfermedad persiste durante algunos años, la hinchazón empeora, y ocurren cambios en la piel. Hay una perdida de vello y alteraciones en las uñas. La piel puede volverse muy gruesa, con grandes pliegues y verrugas: Elefantiasis. Unos cuantos pacientes con linfedema de larga duración desarrollan un linfangiosarcoma (Síndrome de Stewart-Treves). Cualquier linfedema que no reciba tratamiento gradualmente seguirá este camino.

    Los textos de la LAA son constantemente revisados, esta traducción corresponde a la versión por J.R. Casley-Smith & Judith R. Casley-Smith (L.A.A., Universidad de Adelaida – Australia). Con última corrección aportada al documento en fecha del 31 de agosto de 1995.

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